Contreras-Gimenez: Rivales Complementarios

Rivales Complementarios - Isidro Miranda
http://www.isidromiranda.com.ar/exhibiciones.php
Junio 2007

Blanco o negro; unidad o multiplicidad; original o copia. También podemos cambiar la “o” por la “y” y entonces no leemos opuestos sino complementarios; la historia en lugar de restar, suma y si suma siempre se gana.La propuesta de los artistas plásticos Alejandro Contreras Moiraghi y Felipe Giménez pareciera plantearnos historias contadas a través de los múltiples pares de ojos de decenas de personajes mimetizados que nos bombardean con sus acciones sincronizadas y movimientos donde el todo parece dominar a las partes. Pero si se agudiza la mirada se descubren pares de ojos bien individualizados donde la serialidad no ha logrado arrebatarles su singularidad como individuos. Personajes que se mueven en masa (¿cómo escapar de la masificación, de la globalización, de la gran ola que se alimenta de las pequeñas gotas independientes para formar un gran océano homogéneo?) y aun así, logran mediante sutiles recursos, recortarse entre la multitud.Giménez y Contreras Moiraghi montaron un proyecto que nace de las diferencias, potenciando al máximo las afinidades. Se muestra inofensivo, infantil, tierno, plásticamente impecable en su resolución; objetos y pinturas de ricas gamas cromáticas que tientan los sentidos y ablandan la sensibilidad pero que esconden detrás de aparentes sonrisas amistosas, el frenesí que desestabiliza finalmente al espectador. Una histeria que se hace presente en la tensión que vive el artista inmerso en un mundo que le da al arte un valor estético, un valor de uso y un valor de cambio (no necesariamente en ese orden). Y donde el artista debe defenderse y defender lo que piensa y siente, inmerso en un circuito que le demanda “agradar” y donde los límites se van perdiendo, mezclando los ideales con las presiones. Entonces una competencia que comenzó como un juego de niños guiando la mano del artista, se termina convirtiendo en una carrera de cien metros que desplaza la meta hacia la isla de las utopías haciendo que nunca se llegue a alcanzarla.La propuesta es hacer frente a este círculo vicioso que compromete tanto al artista como al espectador y sostener una mirada crítica que permita cuestionar las rivalidades que se nos imponen y que muchas veces terminan por determinar quienes somos, olvidando crear nuestro propio recorte aun cuando seamos muchos los que hablamos el mismo idioma.Reconocer los límites y condicionamientos nos da una enorme libertad de acción. Alejandro Contreras Moiraghi y Felipe Giménez, conocen el medio en el que se mueven, conocen a los jugadores con los que interactúan y, sin dudas, conocen las reglas. Eligen montar su mensaje en criaturas fantásticas que son tan simpáticas como crueles una vez que las incorporamos y las dejamos hablar. Un recurso de seducción que convoca al espectador con ternura y termina por vehiculizar una crítica profunda. Los artistas se asocian como Rivales Complementarios, en una muestra que involucra obras de técnica mixta, pinturas, objetos; una verdadera instalación donde se juega a invadir el espacio del otro, donde se buscar ironizar sobre el lugar de cada uno y al mismo tiempo común al resto. Los artistas se unen para reírse de las posturas ortodoxas de un mercado que muchas veces los enfrenta y, si bien reconocen cierta tensión, también encuentran que sus diferencias pueden sumarse, por lo menos para dar una batalla contestataria a tanta “etiqueta” que se pone sobre las obras y sus creadores. Imperante necesidad de calificar que convierte todo en un macro catálogo donde a cada objeto o acción le corresponde una clasificación. Giménez incorpora a Contreras en los títulos de sus obras y Contreras integra a los personajes de Giménez en sus propios diseños. Una retroalimentación donde se puede aun conservar la personalidad de los ingredientes.Si la competencia es tal, si la rivalidad existe, si las similitudes parecen confundirlos, ellos se hacen cargo de lo que generan y lo potencian al límite, bailando al ritmo que les marca la batuta del director pero donde, para aquellos que quieren ver, se destacan los arreglos únicos de cada artista en una melodía que siempre es producto de las múltiples voces; aunque a veces no parezca.
Maria Carolina Baulo.